Uno vez pasado el desahogo emo, y después de escuchar las palabras de amigos que me han recordado algunas cosas que se me estaban olvidando, pues decido dejar ir a esos amigos que ya no son tan cercanos como antes.
Dejar ir es sanarse uno mismo, desatarse y continuar, porque sino se sigue en una red de resentimiento que no deja avanzar. Yo aprendí eso hace mucho, pero sigo siendo un poco retisciente a la hora de dejar ir, sobre todo a la gente que más me importa. Pero bueno, el día que decidí hacer esta nueva vida, de cierta manera fue la más grande prueba de "dejar ir", así que ahora debo apechar esa decisión.
Gracias a Dios sigo contando con muchos de mis amigos que se han adaptado a esta nueva forma de llevar nuestra amistad. Y también he conocido ya gente nueva muy valiosa que puede aportar nuevas y maravillosas cosas a mi vida, como antes lo hicieron otros.
Atesoraré los momentos vividos, los recuerdos compartidos, y dejaré ir a quien quiera continuar por otro camino, y seguiré disfrutando de todas estas bendiciones que Dios me ha dado.
¡Gracias a todos por todo!
Muy cierto Cristian, tenés toda la razón en eso que decís. Bastante inspirador. Es duro hacerlo, pero mas duro y doloroso para uno mismo seguir con esos "grilletes" en la vida.
ResponderEliminar