miércoles, 27 de enero de 2010

Un poco de la historia que fue... antes de mañana


Hay cosas en la vida que damos por un hecho que llegaremos a vivir, pero que con el paso del tiempo nos vamos dando cuenta de que no sucederán. Pero luego la vida te sorprende y lo imposible se vuelve una realidad. Así es la vida, y es lo bello de ella, que nunca sabemos lo que traerá el nuevo día al abrir los ojos en la mañana.


Cuando yo era muy pequeño pensaba que la vida era una línea recta, que las cosas seguían un curso natural. Terminaría la escuela, iría al colegio, estudiaría una carrera en la universidad, tendría un trabajo, conocería una chica a la cual amaría, me casaría, y con nuestros hijos formaríamos una familia. Y vivieron felices por siempre. Pobre inocente!


Al llegar apenas la adolescencia mi vida dió el primer giro, el cual sería crucial, y todo aquel cuadro perfecto cambió y se hizo demasiado confuso. Algunas cosas seguían su camino, como el estudio y el trabajo, pero de pronto lo demás ya no era tan claro, y en lugar de buscar aquella chica del futuro yo ahora me inclinaba más por un chico del futuro. Cómo? por qué? qué pasó? Son preguntas que ni yo mismo podía contestar, y nadie las contestaría por mí tampoco. Y lo que parecía una vida de pruebas superables, ahora era una vida de batallas inesperadas. Primero una batalla contra mí mismo por entender lo que me pasaba, y luego una batalla con un mundo en el cual yo no calzaba.


El estudio y el trabajo, y todos los buenos momentos que me trajeron, pasaron siempre a un segundo plano, porque además me tocó ser una persona controlada por el corazón, un tonto romántico dirían algunos. La felicidad nunca la encontré en lo material, sino que yo quería aquello que estaba más allá, lo verdaderamente importante... el amor. Pero cómo podía yo amar en una sociedad que me castigaba por ser diferente, y por querer un amor diferente al que la mayoría buscaba. Y es que aquel cuadro perfecto de mi infancia en realidad no me lo había inventado yo, había sido impuesto a todo hombre (y mujer) desde tiempos atrás. Y quien estuviera fuera de ese cuadro simplemente era un error de la naturaleza, un pecador, un enfermo, un marginado, llámenlo como quieran, pero siempre con un adjetivo negativo. O mejor aún, no lo llamen de ninguna manera, porque es mejor ignorar que existe.


Pero yo existía, siendo diferente pero con un corazón lleno de sentimientos como los demás, y quería hacer mi propio cuadro y vivir mi propia historia, tan perfecta e imperfecta como cualquier otra. Era mi derecho, a fin de cuentas era un hijo de Dios como todos los otros. Bueno o malo, eso sólo El lo sabía. Y me propuse vivir mi vida a mi manera.


Los tiempos pasaron, las mentes siguieron su evolución, el mundo se hizo más pequeño, más cercano, y las sociedades ampliaron sus conceptos. Costa Rica dejó de ser un pequeño país para formar parte de una comunidad global. Con los años ser diferente ya no era el fin del mundo, y de pronto había un término en el cual mi situación podía encajar, tres letras describían quién era yo: gay. Pero a mí las etiquetas nunca me gustaron, ni las despectivas ni las políticamente correctas. Yo era un ser humano simplemente, con los sueños, los temores, los deseos y los miedos de todos los demás. Sin embargo eso me ayudó a dejar de esconderme, y ya a finales de los noventas me sentía más libre de expresar mi verdadera naturaleza.


Descubrí que ser yo mismo era mi mejor arma, y que la gente que me diera la oportunidad de conocerme debía juzgarme solo por quien yo era en el fondo, no por una parte de mí, que aunque determina el curso de mi vida, no me define como ser humano. Yo soy yo por mis sentimientos, mis pensamientos, mis actos, y no por la persona que ame o desee. Y la mayoría de los casos funcionó "mi estrategia". Mi lucha más allá de integrarme a una comunidad, fue integrarme a una sociedad. Aunque en mi interior la gran lucha era por completar mi cuadro con esa persona, que ahora estaba seguro que usaba pantalones en lugar de enaguas, pero quien seguía sin tener un rostro definido.


Yo nunca le impedí a mi corazón dejarse llevar por el amor. Simplemente no podía, porque desde siempre él fue quien mandó a mi mente y todo mi ser. Ese era el motivo real de las luchas en mi vida. Y amé, mucho, pero desgraciadamente (o no) a quien no debía. Y por eso nunca supe lo que era ser amado. Es extraño cómo lo que más anhelamos es tal vez lo único que nunca conseguimos. Porque en otros campos mi vida era muy buena, y Dios me había bendecido con una familia y un gran grupo de amigos quienes sí me daban su amor, y en quienes me refugié tantas veces. Pero no era "ese amor" que completaba el cuadro.


Hasta que un día el corazón se cansó de mandar, y las luchas se acabaron, y simplemente me dejé llevar, como una barca que se lleva el viento. Fue ahí cuando llegó el amor.


La historia que nació un día de setiembre del 2007, que empezó a madurar en setiembre del 2008, y que empezó a ser real en setiembre del 2009, ya la conocen todos aquellos quienes fueron mis compañeros de batalla durante tantos años: mi familia y los hermanos y hermanas que me dió la vida. Es una historia como todas las mías, con sus dramas y sus momentos para reír, de logros y pérdidas, de cambios y sorpresas. Y es la historia que completa el cuadro. Lo completa un español, quien es mitad indio (de la India), con un nombre curioso y un apellido aún más, y que Dios primero mañana 28 de enero del 2010 será mi esposo según la ley, aunque mi corazón supo que era su alma gemela desde hace rato.


¿Esposo? ¿Ley? ¿Dios? Bueno, esos son conceptos involucrados en esta historia que cada uno verá desde su propio punto de vista. Yo solo sé que una nueva historia comenzará mañana, que nuevos retos enfrentaremos juntos y cada uno por separado; que tuve que dejar mi país porque ahí aún no tenía derecho a tener una vida en igualdad con lo demás, y ahora seré uno de los primeros ticos gays casado legalmente; y que tuve que renunciar a mucho, incluidos mi familia y amigos. Pero a fin de cuentas -y según mis creencias - Dios escuchó mis oraciones, y hoy mi corazón rebosa de felicidad, porque sé que los sueños para todos por igual se pueden convertir en una realidad.

martes, 19 de enero de 2010

Curiosidades del tránsito

Una de las cosas que más diferentes hay entre España y Costa Rica es la cultura vial. No hay ni comparación, en Costa Rica estamos muy atrasados en este aspecto. Aquí en España es super ordenado todo en las calles. Claro, no faltan los que irrespetan las leyes y los vivazos, que de esos hay en todos lados, pero la mayoría de gente cumple lo que se debe.
Empezando por el permiso de conducir, ya ahí estamos en pañales. En Costa Rica no es un secreto que el 90%, diría yo, de la gente aprende porque le enseña un familiar o un amigo. Lo de las escuelas para aprender a manejar es casi inexistente. Aquí en cambio es obligatorio llevar las clases en una escuela de esas, y el examen - tanto escrito como práctico - es bien difícil. Y ya en las calles la cosa se diferencia aún más.
En este país se conduce a grandes velocidades, las carreteras están muy bien, la señalización es excelente, y sobre todo la gente es muy educada en las calles. Cada quien va por su respectivo carril, y si quiere cambiarse pues solo hace la señal y el de atrás le da lugar. Aquí no tiene que andar uno sacando la mano para pedir que le dejen pasar, ni siquiera en las presas. Y la distancia entre los carros también es bastante amplia.
Otra de las cosas que más me llaman la atención es el respeto hacia los peatones. En los pueblos (que allá sería como decir Guadalupe, San Pedro, Tibás, por ejemplo) no hay prácticamente semáforos, solamente "pasos de cebra". Los peatones andamos bien tranquilos, solo se fija uno un momento y si el carro está cerca se detiene para que uno pase. No se queda uno ahí media hora a ver si alguien le da campo, o se lanza arriesgando la vida como allá.
Las rotondas es otra cosa que se usa mucho, porque como todo es tan grande pues hay diferentes rutas. Existen las grandes, que sí tienen un poquillo más de pega, pero también hay pequeñas por todos lados, así se mueve uno más fácil por todos lados. Hay también en las calles, junto a las aceras, espacios exclusivos para parquear. No son parte de la calle, sino un espacio para parquear y no estorbar en la calle. O sea son por ejemplo dos carriles, y espacio para parquear a la derecha y espacio a la izquierda. Cuando uno se va a estacionar, los otros carros pacientemente esperan que lo haga, no se le tiran encima para pasar. En Madrid centro hay más semáforos, pero igual hay partes con solo los "pasos de cebra".
Una cosa que me hace gracia es que las señales de "Alto" están en inglés (Stop), eso no lo entiendo. Tampoco hay "altos" sobre la calle pintados, sino unos triángulos. Como no soy conductor pues no conozco mucho el significado de algunas señales, pero el que sabe anda feliz porque todo está señalado. Y otra cosa curiosa es que en las carreteras muchas veces hay un carril que llaman de "servicio", donde los carros entran para poder acceder a gasolineras o para otros asuntos, sin quedarse atravesados en las calles.
Eso es más o menos lo que se observa, pero alguien que maneje notará seguramente mil diferencias más. Yo puedo resaltar dos que me parecen increíbles: la gente deja los carros en la calle sin ningún miedo y se pueden ausentar hasta días que cuando vuelven ahí están sanos y salvos; y lo segundo, aquí pitos y madrazos... cero!! Se pita ya solo en caso extremo, y la gente no anda discutiendo en las calles. Ese silencio en las calles sí lo puede notar un tico desde que se baja del avión. Amo mi Costa Rica, pero cómo me gustaría que tuviéramos la educación vial que tienen aquí en España.
Aquí les dejo dos videos de ejemplo que hice para enseñarles un poco de lo que les he comentado...


jueves, 7 de enero de 2010

Noche vieja y Reyes

Perdido por varios días, pero ya estoy de vuelta, es que con las fiestas se le hace un enredo de días a uno que no es jugando. Entonces no había tenido tiempo de contarles sobre la noche vieja, pero me sirvió para aprovechar y contarles sobre el Día de Reyes también.




Pues la Noche Vieja estuvo muy bien, fue entretenida y a diferencia de lo que yo pensaba, no me deprimí :p Es que pensé que por estar lejos de mi gente, pues esta vez me iba a dar mucha nostalgia, pero la pasé tan bien que no hubo lugar para lágrimas. La verdad el 2009 me dejó mucha felicidad, y no se merecía que lo terminara con alguna tristeza, y como quiero que el 2010 sea aún mejor, pues preferí recibirlo con alegría.


Las celebraciones acá pues son las mismas de todos lados, la cena, los brindis (osea los tragos), la fiesta, etc. En mi caso lo pasé en familia, esta vez éramos menos, pero igual la pasamos muy bien. La cena deliciosa, y el mejor momento fue lo que aquí sí es tradición... las uvas. Eso sí, me atraganté todo, porque hay que comerse las uvas al ritmo del reloj. Lo transmiten por tele, y lo presenta algún personaje importante de la tele, en este año fue una tal Belén Esteban, que es una mujer de la tele que unos odian y otros aman. Se transmite desde la Puerta del Sol, como en la canción de Mecano, que hasta ahora entendí esa parte (En la puerta del Sol, como el año que fue...). Se comen las uvas una por segundo, doce segundos antes de terminar el año, y luego a celebrar, besitos para todos, y que siga la fiesta.


Una semana después llega otra celebración, una que no hacemos en Costa Rica, el Día de Reyes. Aunque yo creo que antes allá también se celebraba, pero aquí sí se mantiene, de hecho es un día feriado. Eso fue ayer. El día anterior, es decir el martes, hacen el desfile. Es una especie del Desfile de la Luz, porque es de noche. Lo celebran en varios pueblos, y en Madrid centro claro. Nosotros fuimos al de Boadilla, donde vive la familia de Sanjay, porque el de Madrid es demasiado grande. A Sanjay y su madre el de Boadilla les pareció "cutre" (feo, mal hecho), porque fue muy poquito, pero bueno, para darse una idea está bien.


El desfile son tres carrozas, cada una con un rey mago, y otros personajes que van desfilando por la calle, y lanzan confites. Parece que a los chiquillos les hace mucha ilusión, porque estaban como locos, y todos con sus bolsas para los confites. Y es que aquí aún mucha gente entrega regalos hasta esta fecha, y otros dan en las dos fechas, el 24 de diciembre y el 6 de enero.


Tomé algunas fotos e hice estos videos para que vean algo del desfile.