La segunda parte del viaje empezó oficialmente el jueves 25 en la tarde, cuando mi familia de España pisaba suelo tico. Fue emocionante para mí verlos ahí, porque les había hablado tanto de mi país que quería verlos ahí disfrutando de lo bueno de Costa Rica. Ver a mis suegros y el cuñado llegar me alegró mucho, primero porque el vuelo llegó sin problemas, y luego porque era toda una aventura recibirlos. Yo quería que todo fuera perfecto.

Por dicha esta vez fuimos con el transporte del hotel personalmente, para que no les pasara como a Sanjay y a mí cuando llegamos, así que eso estuvo controlado. Tampoco hubo problema con su habitación, de hecho les dieron la siguiente a la nuestra, y estaban unidas por una puerta, así que era como una única habitación para todos (cuando queríamos claro). Su primera impresión fue la temperatura, era una calurosa tarde de marzo en Alajuela, y ellos venían del frío de Madrid, así que el cambio les llegó fuerte. Además venían cansados de un viaje que se extendió por doce horas, pero venían con buena actitud. Esa primera noche cenamos en Rostipollos, que al final se convertiría en el restaurante más visitado por diferentes circunstancias. Quedamos como marcados desde esa primera vez, y lo peor fue no poder aprovechar la oferta del descuento de Citi, por la ineficiencia de esa gentuza, pero eso es otro tema.
El viernes llegó otro gran momento, el encuentro de las dos familias. Antes tuvimos que decidir cómo llegar hasta Guadalupe, porque como éramos cinco los taxis no nos llevaban, y nos quedó la opción del bus. Ya sabemos cómo son nuestros buses en Costa Rica, ylas congojas que puede uno pasar ahí, pero quisieron jugársela, y tomamos el de Sabana Estadio. ¡Qué aventura! Me hizo mucha gracia ver a los "kutys" (como yo les digo de cariño) montados en un bus de Sabana, y luego en uno de Mozotal, que es de lo peor que existe en buses. Un momento Kodak.
Gracias a Dios la química con mi familia fue inmediata. Mami, Edgar y Wilberth r

ecibieron a don Kutty, doña Marijose y Sathish. ¡Qué momento para mí y Sanjay! Hace un año no nos imaginábamos que algo así sería posible, y ahí estaban todos juntos en aquella pequeña casa en Mozotal de Guadalupe. Este sí que era un verdadero momento Kodak. Y era el momento cumbre de la parte familiar de nuestra historia, porque en esa sala estaban las seis personas más importantes de nuestra vida, juntos y felices de conocerse. El cuadro estaba completo.
Mami les preparó a los invitados arroz con pollo, frijolitos molidos, ensalada, papitas tostadas, platanitos maduros; y más tarde cafecito y un delicioso pan dulce que compraron las dos señoras en su primer paseo por el barrio. Sathish se entretuvo jugando videojuegos con Wilberth, don Kutty y Edgar se embalaron en sus temas variados, y las dos mamás se contaron sus vidas completas en un maratón de historias. Intercambio de regalos, un tour por la casa, y más y más conversación. Fue una hermosa tarde en familia, y todos estuvimos felices.
El sábado hubo más tiempo para compartir con todos. Esta vez fuimos de paseo al Volcán Irazú. Claro, ya aquí surgieron las personalidades. Don Kutty ya se estresaba de vez en cuando, las mamás parecían urracas hablando sin parar, Wilberth con su

jueguito que le regaló Sanjay se nos perdía de vez en cuando en la pantallita, Edgar jugaba su papel de protector, y Sathish mostraba su verdadera personalidad, porque generalmente es un chico bastante callado, pero allá fue el verdadero él, un chico gracioso, dulce y entretenido. El transporte era privado, gracias al tío de Marito y Norma que nos ayudó con eso, así que fuimos más a nuestro aire. Una nota un poco negativa fue el alto costo de la entrada al volcán para los extranjeros, una exageración de $10, por mil colones de los costarricenses. La verdad es que intentamos meterlos a todos por ticos, pero qué va, fue una pelada porque nos pedieron identificación. El momento más gracioso fue cuando le preguntan a Marijose si era tica y dice... "claro, tica de toda la vida", y le piden la cédula y saca el pasaporte con las inmensas letras... "España". ¡Qué safis! Y también fue un safis el paisaje, porque la laguna del volcán estaba toda seca, no se veía nada, y la realidad es que ese es el atractivo de ahí, así que quedaron un poco decepcionados, sobre todo por el alto precio para no ver nada. Sin embargo lo importante era compartir en familia y hacer algo diferente, y eso lo logramos. Además a Edgar se le ocurrió que fuéramos a un mirador donde se aprecia el Valle de Orosí, y ese sí que fue un paisaje hermoso, a todos les encantó, fue el mejor momento del día. Y por Cartago también pasamos para que vieran la Basílica de los Angeles.
El domingo la familia española quería ver un poco de tiendas, para ver si los precios eran mejores a los de España. Fuimos a Multiplaza Escazú, y los hijos, juntos con mis hermanos que llegaron también, aprovechamos para ir al cine. Vimos "The book of Eli", que resultó ser una especie de peli de Semana Santa versión violenta, pero estuvo bien. El momento Kodak aquí fue cuando Sanjay enjachó una gorda que estaba hablando por celular en el cine, y lo tenía harto, es que hay gente que no entiende que en el cine hay que apagar el aparatito. La vieja hable y hable, hasta dando la lista de la compra, y se vuelve él y le dice... "señora, no se puede callar? coño!" Ese "coño" fue la clave, la gorda terminó la llamada y a la siguiente salió. A partir de ahí sonaron como tres celulares más pero nadie contestó.
El viaje estrella llegó el lunes. Era el tour a la Isla Tortuga. Yo siempre quise ir, y ellos vieron la publicidad y también tenían muchas ganas de hacerlo. Mami fue quien nos acompañó esta vez

nada más. Fuimos con una agencia de viajes, así que íbamos a su ritmo. Nos recogieron en el hotel a las seis de la mañana, nos llevaron a desayunar a un restaurante típico, y de ahí camino a Puntarenas. El bus estuvo bien, y luego llegamos al barco. Al principio fue emocionante, pues prácticamente ninguno había viajado en barco nunca. Pero luego de una hora ahí montados estábamos jupones de la bulla que hacía, y con la espalda rota de lo duro de los asientos. El mar estaba precioso, pero el resto del paisaje era decepcionante, porque del verde que ellos se imaginaron no quedaba nada, todas las islas estaban secas, y más bien parecía que había habido un incendio. ¡Qué mal!
Llegamos a la isla, y el paisaje cambió un poquito, aunque la playa era muy pequeña y estaba llena de gente. La imagen de paraíso también se nos vino abajo.

Pero bueno, ya estábamos ahí, así que a disfrutar de lo que se pudiera. El agua estaba rica, tibiecita, aunque con tantas piedras que era difícil bañarse con tranquilidad. Eso sí, la comida estuvo sabrosa, y ya en la tardecita el clima era muy rico. Pero era justo a la hora de volver. Por cierto, me encontré ahí a Nadia, la modelo y presentadora, y Pablo Rodríguez, actor. Como siempre aproveché para la fotito, y ellos muy amables. Sathish ni sabía quién era Nadia, pero ahí está con su fotito con ella también.
El viaje en el barco esta vez fue con mejor clima, pero igual de desesperante, y se nos hizo eterno, solo queríamos bajarnos de ese perol. Kutty echaba chispas, y los demás estábamos super cansados. Mami por su parte disfruto como nunca, hasta a bailar se puso y todo. La pobre dejó todo el estrés acumulado en ese viaje. Por ese lado me gustó el paseo, y me hizo feliz que ella lo disfrutara tanto. Aunque para el resto fue bastante decepcionante todo.
El martes dimos una vuelta por San José, vimos otras tiendas, y al final casi ni compramos nada, porque los precios de la ropa y zapatos en Costa Rica están casi iguales a los de aquí, y entonces no valía la pena. Pero sí aprovechamos para comprar café y otros antojos para traer. Después Sanjay y yo subimos a mi casa a recoger algunas de las cosas que dejé y que aproveché para traerme esta vez. Fue la despedida de la casa, porque no volvimos más.
El miércoles empezamos recibiendo la visita en el hotel de Miriam, Julio y Dieguito. Les quedamos debiendo la visita, pero ellos fueron a vernos. También co

nocieron un poco de los "kuttys", y Miriam quedó encantada con la suegra, de hecho todo el que la conoce siente lo mismo. Fue muy bueno ver a mi amiga, y que Sanjay finalmente la conociera. Después volvimos a San José a tomar fotos, y que conocieran algunos puntos importantes de la ciudad. También visitamos a Lore para presentarle a la familia. Yorleny ya los había conocido en un momento que la vimos en San José. Con David íbamos a cenar, pero el tranporte de los cinco otra vez nos frenó, lástima porque me hubiera encantado que lo conocieran, además de que su gesto de invitarnos vale muchísimo para mí.
Llegó el jueves y el último paseo del viaje. Esta vez el destino fue el Volcán Poás. De nuevo íbamos con nuestro transporte, y las dos familias juntas. Fue un viaje más placentero, más relajado, y este sí que valió la pena. El paisaje hermoso, y

el volcán impresionante. Además verde por todos lados, con un sendero natural que nos encantó, y luego la laguna todo un espectáculo. Al final fue el mejor paseo que hicimos. Luego pasamos por Sarchí y Grecia, pero por ser Jueves Santo encontramos todo cerrado. Fue una lástima, porque terminamos almorzando en un Burger King, y comprando los souvenirs en la única tienda abierta. Lección: no volver en Semana Santa. En la noche Marito y Norma pasaron por el hotel a despedirse, y también tuvieron oportunidad de conocer un poquito de la familia.
El viernes sí que fue un "coñazo" como dicen aquí, porque al final nada pudimos hacer. Sin buses, y con los taxis que no nos querían llevar, no pudimos movernos de las cercanías del hotel. Para peores todos los restaurantes cerrados, terminamos cenando sandwiches hechos por nosotros mismos. Por lo menos fuimos un momento al centro para que vieran algo de las procesiones, y para que Kutty se diera el gusto de que le limpiaran los zapatos. Ni limpiabotas había, apenas uno encontramos. Al menos se le quitó la idea.
Pero como todo tiene un fin, llegó el sábado y el momento de regresar a España. Mi familia fue a despedirnos al hotel, y aprovechamos para almorzar juntos (en Rostipollos claro). Pero a diferencia de la primera vez que me fui esta vez fue más fácil, no hubo llantos, y Mami quedó tranquila de que me venía con una familia maravillosa también. Las dos familias se despidieron, y quedó el recuerdo de unos días muy lindos. Ahora será Dios quien diga cuándo se repetirá ese momento de estar todos juntos. Yo por mi parte rezaré para que ese día llegue.
El vuelo de regreso fue más corto, y de pronto ya era domingo en Madrid, y la vida continuaba.
En resúmen este viaje a Costa Rica será un recuerdo inolvidable. Fueron días de muchas cosas,

de muchas emociones, la mayor parte de ellas positivas. Quedan lecciones aprendidas, y probablemente los siguientes viajes serán diferentes, más planificados. Pero lo que yo más valoro es que mis familias hayan podido estar juntas, y que la gente que ahora es básica en mi vida se haya podido conocer y llevado tan bien. Me hizo feliz estar con mi mamita y mis hermanos unos días juntos de nuevo, me hizo feliz que mi familia española conociera algo de mi país y mi gente, me alegró que en este viaje conocí mejor a mi cuñado, me encantó ver a mis amigos de nuevo, y sobre todo que pude compartir todo con mi Sanjay. Gracias a él todo esto fue posible, y estos días fueron otro de los regalos que él me ha dado. Claro, no olvido darle las gracias al Señor por todas estas bendiciones, y por toda esta gente maravillosa que ha puesto en mi vida.
Ahora a empezar otras aventuras...