jueves, 24 de junio de 2010

Un Mundial diferente

Una de las nuevas experiencias ha sido vivir el Mundial de fútbol en otro país, y sobre todo en uno que tiene posibilidades de ser campeón. Me habría gustado vivir el Mundial con Costa Rica participando, para ver cómo ven a nuestra sele desde esta parte del mundo, pero desgraciadamente no se pudo. Por eso pues lo mínimo es apoyar a España esta vez.
Mis equipos favoritos siempre han sido Italia, Suecia (por Roxette ya lo saben jejeje), y Holanda (sobre todo cuando estaba Bergkamp). Y aunque otros me han gustado en otras épocas, estos han sido más constantes. Y a España siempre la vi como un buen equipo, con jugadores que me gustaban, pero ha sido los dos últimos mundiales que me ha gustado más, aunque hasta ahora la pongo como favorita, claro sobre todo porque estoy aquí.
Es vacilón ver el Mundial desde el punto de vista de los favoritos, su mentalidad es otra, ellos solo piensan en que van a ser campeones, nosotros allá más que todo pensamos en que nuestra sele haga un buen papel. Aunque según me dice Sanjay algo sí es igual aquí que allá, cuando la selección está bien es la mejor, pero apenas falla algo se convierte en lo peor del país.
Otra de las razones de que lo viva diferente es que esta vez no tengo con quien compartirlo igual. Allá pasaba peleando con los compañeros del trabajo, haciendo apuestas, quinelas (hasta gané una en Alemania 2006), y llenando el álbum de Panini con Wilberth. Aquí como no tengo compañeros de trabajo, ni amigos tan fiebres del fútbol, pues no me queda más que disfrutarlo solo. Sanjay tampoco es muy amigo del Mundial, solo los partidos de España le gustan, pero por lo menos me ayuda a pegar las postales del álbum :p
Ah, y algo muy importante, tampoco es que pueda ver todos los partidos, porque solo pasan los de la selección de aquí, y uno que otro importante, pero para verlos todos habría que pagar cable. Yo allá hasta llevaba el tele al trabajo para verlos todos.
Pero el Mundial es el Mundial, y se disfruta en cualquier lugar. Por ahora no queda más que esperar que España avance, porque si gana quiero ver cómo es que se vive llegar a ser campeón del mundo, la fiesta que se debe armar. Eso sería genial, pero ya veremos.

martes, 15 de junio de 2010

Pestes de la humanidad

Con todas las cosas bonitas que hay aquí en España, y sin embargo las pestes de la humanidad también llegan.
Los últimos días he visto muchas noticias sobre la violencia contra la mujer. A pesar de todo lo civilizados que puedan ser aquí, en lo que va del año ya son cerca de treinta mujeres que han sido asesinadas por sus parejas o ex parejas.
Y otra noticia que siempre me pone los pelos de punta es el recuento de muertos en las calles los fines de semana. A veces son menos de diez, pero otras más de veinte, ¡en un fin de semana! Y es que no bastan leyes, no basta educación, no basta buena infraestructura, siempre sucede lo mismo en todo el mundo, alguien se salta las reglas y otros pagan las consecuencias. Es una de las razones que por más que yo sé que aprender a manejar aquí me serviría un montón, no me animo para nada, no me dan ganas ni un poquito.
Es un comentario un poco negativo que no acostumbro hacer en el blog, porque siempre les cuento cosas bonitas, pero es que son temas de los que no escapamos ni aunque nos vayamos al fin del mundo. Ojalá un día sean pestes erradicadas, pero por ahora hay que vivir con ellas aquí, allá, y a donde vayamos.
Yo solo espero que mi gente querida nunca sufra nada de eso, y desde aquí les mando las mejores vibras. Y a lo que sigue.

miércoles, 9 de junio de 2010

Las playas de Alcocebre

Después de la mudanza (aún les debo fotos de la casa), y de otros estreses, nos tomamos unos días para escaparnos a la playa. Fuimos a un lugar llamado Alcocebre, que está entre Valencia y Barcelona digamos. Pertenece a Castellón, y está cerca de otro lugar famoso que se llama Marina D'or.

El viaje es bastante largo, cinco horas de camino, pero valió la pena. Por dicha el clima estuvo riquísimo, como todavía es primavera no hacía tanto calor. Nos quedamos en un apartamento que nos prestó un amigo de la familia.

Entre las cosas curiosas les quería contar sobre el mar en sí. Me llamó mucho la atención lo calmado que es el Mar Mediterráneo. Muchos de ustedes saben que yo no sé nadar, y que al mar le tengo horror, pero aquí me atreví a meterme. Y es que las olas es como si no existieran, no hay corrientes que lo jalen a uno, y eso. Parecía más que mar una piscina. Además el agua era muy transparente, y la arena muy finita. Me gustó mucho, y no me dió miedo esta vez.

Otra cosa curiosa es cómo se comporta la gente en la playa. Por ejemplo la mayoría lleva sus sombrillas de playa; es comodísimo porque así se evita uno el sol dañino. Mucha gente también lleva raquetas para jugar, ellos les llaman "palas", y son parecidas a las del ping pong. A Sanjay le encantan, y jugamos bastante, aunque ya al rato se vuelve monótono el asunto porque nada más es dele, dele y dele :p Mucha gente también lleva sillas y tumbonas, aunque la mayoría se tira en los paños.

Algo que seguro le hubiera encantado a algunos de mis amigos es la libertad que se dan las mujeres para andar topless. Claro, algunos espectáculos no son tan buenos, como las doñitas que las tienen requete caídas :p, pero seguro habrían disfrutado a las jovencitas. De los hombres que se atreven a usar trajes más pequeñitos casi que son solo los más viejos, así que mis amigas no se pierden de mucho :p Por cierto, se me había olvidado contarles que en San Sebastián sí estaba una pareja de jóvenes completamente desnudos nadando como si nada. Bueno, a pesar de que los topless son comúnes, creo que esos sí dieron de qué hablar a la gente.

Pero volviendo a Alcocebre, pues fue un lugar que me gustó mucho, aunque es más para descansar que para conocer algo interesante. Pasamos en la playa la mayor parte del tiempo; estuvimos ahí de jueves a domingo. Eso sí, es la típica playa del primer mundo, más edificios que naturaleza. Por eso la gente tiene que llevar sombra artificial por ejemplo. Y los surfistas también se mueren de hambre ahí.

Una cosa que me gustó fue que encontramos un restaurante que vendía refrescos naturales de frutas tropicales. Me tomé una deliciosa guanábana, ¡qué rica! Eso se ve muy poco aquí en España, los refrescos naturales, solo jugos de naranja, piña, manzana, y otros pocos. Pero la variedad que tenemos allá no existe aquí claro.

Bueno, en fin, fue una escapadita bien aprovechada. Aquí les dejo unos videos para que vean un poco cómo era el lugar...