
Vivir una Navidad y un Año Nuevo en otro país después de más de treinta años de vivirlas en el mismo es un poco raro. Se extrañan muchas cosas, aunque también es interesante ver cómo celebran estas épocas otras gentes. Ya pasó la Navidad, y algunas de las cosas que han sido diferentes a mis anteriores navidades han sido por ejemplo:
La comida: la verdad en mi casa nunca fuimos de hacer una cena especial para Navidad. Siempre prefirimos para ese día algo sencillo, así que no puedo decir cuál es la comida típica de la fecha allá en Costa Rica. Para mí era algo poquito, no sé, un tamal, queque navideño, rompope, cosas por el estilo. Pero aquí sí que se hace una comida más grande, con entrada, plato principal y postre. Me pareció curioso que en las entradas se come mariscos, lo cual nunca me ha parecido algo navideño. La bebida es vino por supuesto, y de postre la gran tradición es el turrón. Aunque este turrón es muy diferente al que comemos comúnmente en Costa Rica, ese blanquito y duro con maní. Estos son de sabores y texturas diferentes, algunos yo diría que son más un chocolate que un turrón. Tienen otras cosas que se llaman polvorones, masapanes, y otros que se me van ahorita.
El ambiente navideño: no sé si será porque no ando mucho por la calle, pero un ambiente así navideño navideño no sentí mucho. La ciudad está iluminada, pero me pareció bastante estándar la iluminación, y los árboles no son de ciprés, entonces no se siente ese olor a Navidad en el aire. No ví coronas, pastoras, y muy pocos portales. Y no lo sé, pero supongo que el rezo del Niño no debe ser tradición tampoco. Ah, y al Niñito lo tienen puesto siempre, no hasta las doce como nosotros. Casas adornadas muy pocas, y tampoco adornan mucho las tiendas con cosas navideñas, nada que ver con la (sobre todo antigüamente) famosa ventana de la Universal :p
El clima: pues se puede decir que el concepto que nos han vendido en la televisión de Navidad calza más con lo que hay aquí... frío y nieve. Eso me gustó. Pero en mi cabeza el clima de Navidad son esas mañanas soleadas y ventosas, y las tardecitas y noches friítas, apenas para tomarse un cafecito con un tamal. Qué rico!! Ese clima es una de las cosas que más he extrañado para esta época. Es que era no más sentir el viento frio por ahí de las cuatro de la tarde para saber que ya había llegado diciembre.
La programación de la tele: no ví ni una sola película en la tele que tuviera relación con la Navidad. Por un lado está bien porque yo no soporto al viejo panzón ese de Santa que nos sale por todos lados, pero tampoco hay nada que haga sentir que es una época especial. De la radio no sé porque no escucho, pero villancicos he escuchado en los super mercados.
Todavía queda la noche vieja, y el día de reyes, que aquí festejan también. Ya les contaré qué otras cosas nuevas descubro.