El viaje es bastante largo, cinco horas de camino, pero valió la pena. Por dicha el clima estuvo riquísimo, como todavía es primavera no hacía tanto calor. Nos quedamos en un apartamento que nos prestó un amigo de la familia.
Entre las cosas curiosas les quería contar sobre el mar en sí. Me llamó mucho la atención lo calmado que es el Mar Mediterráneo. Muchos de ustedes saben que yo no sé nadar, y que al mar le tengo horror, pero aquí me atreví a meterme. Y es que las olas es como si no existieran, no hay corrientes que lo jalen a uno, y eso. Parecía más que mar una piscina. Además el agua era muy transparente, y la arena muy finita. Me gustó mucho, y no me dió miedo esta vez.
Otra cosa curiosa es cómo se comporta la gente en la playa. Por ejem
plo la mayoría lleva sus sombrillas de playa; es comodísimo porque así se evita uno el sol dañino. Mucha gente también lleva raquetas para jugar, ellos les llaman "palas", y son parecidas a las del ping pong. A Sanjay le encantan, y jugamos bastante, aunque ya al rato se vuelve monótono el asunto porque nada más es dele, dele y dele :p Mucha gente también lleva sillas y tumbonas, aunque la mayoría se tira en los paños.
Otra cosa curiosa es cómo se comporta la gente en la playa. Por ejem
Algo que seguro le hubiera encantado a algunos de mis amigos es la libertad que se dan las mujeres para andar topless. Claro, algunos espectáculos no son tan buenos, como las doñitas que las tienen requete caídas :p, pero seguro habrían disfrutado a las jovencitas. De los hombres que se atreven a usar trajes más pequeñitos casi que son solo los más viejos, así que mis amigas no se pierden de mucho :p Por cierto, se me había olvidado contarles que en San Sebastián sí estaba una pareja de jóvenes completamente desnudos nadando como si nada. Bueno, a pesar de que los topless son comúnes, creo que esos sí dieron de qué hablar a la gente.
Pero volviendo a Alcocebre, pues fue un lugar que me gustó mucho, aunque es más para descansar que para conocer algo interesante. Pasamos en la playa la mayor parte del tiempo; estuvimos ahí de jueves a domingo. Eso sí, es la típica playa del primer mundo, más edificios que naturaleza. Por eso la gente tiene que llevar sombra artificial por ejemplo. Y los surfistas también se mueren de hambre ahí.
Una cosa que me gustó fue que encontramos un restaurante que vendía refrescos naturales de frutas tropicales. Me tomé una deliciosa guanábana, ¡qué rica! Eso se ve muy poco aquí en España, los refrescos naturales, solo jugos de naranja, piña, manzana, y otros pocos. Pero la variedad que tenemos allá no existe aquí claro.
Bueno, en fin, fue una escapadita bien aprovechada. Aquí les dejo unos videos para que vean un poco cómo era el lugar...
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