Después de más de seis meses, finalmente llegó el día de viajar de regreso a Costa Rica. Fue un viaje lleno de buenos momentos, y un poco extraño también, porque es raro volver a su propio país como turista. Casi tres semanas de visita en Costa Rica, y sobre todo para estar con mis seres queridos de nuevo. Además con el ingrediente extra de que esta vez mi familia de España también fue de viaje, así que fue como el encuentro de mis dos mundos. Días para recordar por siempre definitivamente.
La primera semana viajamos Sanjay y yo solos. Esos primeros días fueron dedicados más que todo para visitar a nuestros amigos, digo nuestros porque gracias a Dios todos han recibido muy bien a Sanjay, y él ya los siente como sus amigos también. Claro, también fueron días para estar con la familia, esa fue mi más grande alegría, verlos de nuevo, abrazarlos, darles un beso. Y las visitas a los amigos también fueron muy buenas, un poco cansado andar de un lado para otro, pero valió la pena.
El viaje en avión de ida fue bastante cansado. Pensé que por ir acompañado se me haría más corto, pero a los dos se nos hizo eterno. Llegamos al Santamaría como a las cinco de la tarde, y el viaje comenzó un poco atropellado, porque la gente del hotel no nos fue a recoger, y hasta casi nos dejan sin habitación. Después de una "enjachadita" y pedirles las cenas gratis, de pronto se dió la milagrosa aparición de nuestra habitación. ¡Lo que dos cenas gratis hacen! Pero aparte de eso, la estadía en el Hotel Palma Real fue muy buena durante los días que estuvimos ahí.
El viernes tocó ir a saludar a mis excompañeros del ICE. El hotel está casi al frente de la Proveeduría, mi lugar de trabajo de
muchos años. Pasé un buen rato saludando a la gente. Y después almorzamos con Glenn, mi querido compañero, en McDonald's para no perder la costumbre con él. Después mi familia, y luego nos fuimos a San José a encontrarnos con Nancy. Como siempre nos contagió con su alegría. Y después se apuntó a ir con nosotros, Lore y Yorleny al teatro. ¡Cómo disfrutó Nancy! Sus carcajadas eran las que más se oían en el teatro. Ese fue también un momento muy alegre, y una alegría por ver a mis amigos del teatro, Carlitos y Jeudy. La obra fue "90210 Colonia Kennedy", precisamente la primera en las que los conocí hace ya unos años.
El sábado pasamos otro rato con la familia. Sanjay les preparó su
especialidad, la tortilla de patata, quedaron encantados. Y después pasamos a saludar a mi tía y mis primos. Todo muy bien, solo que Sanjay probó por primera vez el marañón, y le cayó como una bomba, porque después de eso (combinado con un helado de fresa) se puso malo del estómago. De ahí nos fuimos a pasar el resto del día con dos de mis grandes amigos, Gilberth y Danny, y por supuesto doña Seidy (madre de Gilberth), que es como una mamá conmigo también. La pasamos muy bien.
El domingo después de un rato en mi casa, lo dedicamos por completo a una de mis familias adoptivas, la familia de Lore y Yorleny. Como siempre nos recibieron en su casa llenas de cariño, y comidita rica por supuesto. Yo me dí el gusto, pero el pobre Sanjay seguía mal del estómago y apenas probó bocado. ¡Con lo antojado que iba! Fue una alegría enorme compartir con ellas dos
, con Prici, Esteban, la abuela, el bebé Johel y don Adrián. Faltaron Chepe y doña Miriam, pero al menos hablé con ellos por teléfono en algun momento. Definitivamente ellos son como una segunda familia para mí, y son de la gente que más ha estado pendiente de mí ahora que estoy lejos, y eso para mí vale oro.
El lunes no vimos a la familia porque dedicamos el día entero para pasarlo con Mónica. Sin embargo ella solo pudo un rato. Poquito porque es bendito. Fue muy bueno ver a mi querida amiga, una de las favoritas de Sanjay también. El resto del día volvimos al hotel, mejor así porque hasta llovió ese día, el único de nuestra estadía por cierto. Sanjay siguió mal del estómago.
El martes sería un día movido pues iríamos a visitar a mi querida Miriam
a Cartago. Yo tenía muchas ganas de que Sanjay la conociera, y de comer su pastel de yuca, pero su estómago siguió mal, y ese día amaneció sin ganas de nada. Tuvimos que dejar a la pobre plantada... y al pastel de yuca. Más tardito hicimos unas vueltas por San José, fuimos a mi casa, donde aprovechamos para saludar a un nuevo amigo, mi vecino Max. Y como Wagner también es ahora vecino de ahí, pudimos visitarlo un rato. Pasamos muy buenos momentos con él y Rosalyn, otro de mis grandes amigos de toda la vida.
El jueves iniciaría la segunda parte del viaje pues llegaba la familia de España. De eso les contaré luego.
De estos primeros días disfruté mucho, y aunque fue cansado fue muy bueno ver a mi gente. Sanjay también estuvo muy cansado, pero él sabía lo importante que era para mí hacerlo así. Eso sí aprendimos que no es la mejor forma de ver a la gente, pues para nosotros es muy complicado andar de un lado para otro en tan poco tiempo. Tendremos que pensar en otra manera para la próxima vez.
También es complicado ver a toda la gente. Gracias a Dios que me ha dado muchos amigos en la vida, y aunque yo quisiera verlos a todos y estar un buen rato con todos, es imposible en estas condiciones. Por ejemplo esta vez con algunos solo pude hablar por teléfono, como con Carla, Lilia, Esteban, doña Isabel (mamá de David); y me quedé con ganas de por lo menos hablar con Anthony, Susana, Sugey, Yacira, Eliécer, y otros que no pude localizar cuando los llamé. Y lo único triste fue darme cuenta también que a alguna gente a la cual yo le guardo mucho cariño ni siquiera se interesaron en contactarme mientras estuve allá - lo cual tampoco han hecho estando aquí tan lejos -. Supongo que es normal, la distancia mantiene unidos a los verdaderos amigos, pero separa a los que realmente estaban ahí solo para una temporada.
La próxima vez les contaré cómo fue el "encuentro de culturas" :p
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