martes, 9 de noviembre de 2010

Holiday friends

Existen muchos tipos de amigos en nuestras vidas: unos más cercanos que otros, unos a quienes les confiamos más cosas que a otros, los que aguantan nuestras malcriadeces y a los que les guardamos más respeto, aquellos con quienes hablamos ciertos temas que no tratamos con cualquiera, los confidentes, los compañeros de fiesta, los entrañables, unos de los cuales esperamos más, unos que podemos ver una vez al año y la relación funciona igual, etc.
Pero yo a grandes rasgos se puede decir que dividía a mis amigos en tres grupos: amistades, amigos, y mejores amigos. En diferentes épocas de mi vida algunos fueron pasando de una categoría a otra, por lo general para mejorar, porque gracias a Dios yo tenía muchos amigos y varios mejores amigos. Claro que la vida hizo que algunos también pasaran a ser solo amistades, y unos cuantos no quedaron ni en eso. Desafortunadamente es la vida que nos lleva por diferentes caminos.
Sin embargo, con relaciones de más de diez años (algunos casos hasta más de veinte), uno espera que los amigos se conviertan casi en familia y permanezcan con uno casi como un matrimonio... hasta que la muerte los separe. Pero parece que hay otras cosas aparte de la muerte que logran ese triste efecto.
Y es que desde hace unos meses no he dejado de pensar que la distancia a convertido a muchos de mis amigos, y tristemente a algunos de mis mejores amigos, en una nueva categoría, los "holiday friends". Es decir, amigos que ahora aparecen solo para felicitarte por el cumpleaños, la navidad, el año nuevo, o cualquier otro acontecimiento que te haga digno de su presencia.
No es que esté mal, de hecho muchas de las amistades se mantienen gracias a que son "holiday friends", y por lo menos una o dos veces al año se puede hablar con ellos, saludarse, etc. De hecho, ahora gracias al Facebook y todas las redes sociales, con las amistades a veces hasta se mantiene más contacto que con los amigos cercanos.
Eso me pasa a mí mucho ahora, pues mis amigos pasaron de ser reales a ser virtuales. Y en el mundo virtual han aparecido todos aquellos que alguna vez estuvieron en mi vida real. Y eso está muy bien, porque se retoma el contacto con gente que de otra manera no se habría vuelto a ver tal vez en años, tal vez nunca más. Y por eso con mis amistades estoy muy contento. Incluso he hecho nuevas, de diferentes países, y que aportan cosas nuevas.
¿Pero qué pasa con los amigos, y los mejores amigos, cuando pasan a ser virtuales? Pues tristemente hay de todo. Unos siguen siendo amigos, y otros se han convertido en esos "holiday friends". Y aunque parece que es algo natural, pues no es fácil de aceptar. Sobre todo no es fácil cuando se compartieron años de la vida con esas personas, cuando se vivieron montones de momentos importantes, cuando se les dió y se recibió mucho cariño de ellos, porque uno espera que eso dure para siempre.
Dicen que las relaciones amorosas a distancia no funcionan; parece que las de amigos tampoco. Y es que la amistad debe funcionar en dos sentidos, y cuando uno ya no está ahí en persona parece que muchos piensan que ya no vale la pena mantener su canal abierto.
Las relaciones de amistad deben ser libres, espontáneas, pero creo que también es necesario de vez en cuando dar un jalón de orejas, hacer un reclamo. Especialmente a esos a quienes uno les reclama porque realmente le importan. Y yo me doy el derecho de reclamar hoy.
Sí, reclamo a esos que fueron mis amigos por años, y hoy se han convertido en "holiday friends". ¿Es que cuando uno no está en persona deja de existir? ¿No vivimos acaso en un mundo tecnológico donde las fronteras prácticamente no existen? ¿Estás tan ocupad@ que no tenés cinco minutos para escribir un correo y saludar? ¿Dónde quedaron todas aquellas promesas de amistad eterna? ¿solo tenían valor cuando estaba ahí a tu lado? ¡Qué fácil descartar a la gente cuando no te puede aportar lo que esperabas de ella, verdad!
Hace muchos años yo era muy celoso con mis amigos, sin embargo el tiempo me enseñó a dejarlos libres, y fue así como consolidé amistades lindísimas. Pero ahora parece que era yo quien lo veía así, y tal vez para los otros no tenía el mismo valor. A veces cuando lo pienso me digo a mí mismo tonto, por estar aún pendiente y pensando en gente que ni se acuerdan de mí. Tal vez es que el amor de amigos es tan ciego como cualquier otro amor, y yo siempre he sido de los que estaban pendientes, llamando, buscando pasar tiempo con la gente, dividiéndome en varios para que ninguno se sintiera abandonado, y ahora algunos de esos son los nuevos "holiday friends".
Después de un año de esta nueva vida no hace falta decir nombres. Cada uno de esos que eran mis amigos reales, que ahora son virtuales, sabe si ha seguido siendo un amigo o como dice Phil Collins en una canción "vivimos vidas separadas" y ya no hace falta mantener un contacto constante. De por sí - pensarán - ahí le escribo en su cumpleaños, en navidad, en año nuevo, y así mantengo el contacto. ¡Pues no!, porque para eso hay un montón de amistades que lo hacen con más sinceridad.
Gracias a quienes se han mantenido en verdadero contacto, no saben el valor que tiene eso para alguien que deja su país para iniciar una nueva vida lejos. Abrir un correo que solo diga "hola" vale tanto como aquellos regalos que compartíamos en navidad. Porque las distancias físicas pueden ser grandes, las diferencias horarias pueden ser muchas, pero los corazones no tienen justificación para enfriarse ni distanciarse.
Y me despido con una frase de Alejandro Sanz:
"La distancia no es cuanto nos separemos, la distancia es si no volvemos"

No hay comentarios:

Publicar un comentario