martes, 15 de septiembre de 2009

El Metro

Una de las experiencias que más quería vivir aquí era viajar en el Metro. Y es que desde chiquitillo los trenes me han encantado, recuerdo en mi infancia viajar mucho en ellos cuando vivía en Orotina. Pero ya lo sabemos, nos quitaron el tren allá en Costa Rica, hasta ahora que han regresado. Aunque al final no pude viajar en el tren a Heredia, pero sí fui hasta Puntarenas hace unos siete años en un viaje de esos turísticos que fue muy chiva.
Entonces ya estando acá en España pues esperaba ansiosamente viajar en el tren, en este caso el Metro. Existen aquí tres tipos de trenes digamos. Están los trenes que hacen recorridos inmensos, que van sobre la tierra y pueden recorrer kilómetros, incluso llegando a otros países. Pero esos son más caros, y se utilizan más que todo por necesidad, como cuando nieva.
Luego están los que llaman trenes ligeros, que hacen trayectos más cortos, van sobre la tierra también, y son más lentos. Muy modernos, pero van despacito.
Y finalmente está el Metro, que es el subterráneo. En este es el que más se viaja para moverse por Madrid, pues recorre toda la ciudad. Yo en mi cabecita me imaginaba que eran dos trenes tal vez, que iba uno y venía el otro, y siempre las mismas rutas, pero no. Esto es como un hormiguero, existen diferentes niveles, diferentes rutas (pueden ser como diez), y ya estando ahí adentro se le arma a uno un colocho.
El primer día que viajé en ellos no entendí nada. Subía y bajaba gradas, iba a la izquierda y derecha, y se me hizo un mundo. Pero la segunda vez fui más concentrado y entendí su funcionamiento. No es tan complicado si uno conoce las rutas obviamente, pero todo está rotulado y con mapas, así que es difícil perderse.
Es mucha gente la que viaja en el Metro, porque es barato y es más fácil que encontrar lugar para estacionar los carros. Por ejemplo lo que hacen es dejar el carro en las afueras, tomar el Metro, ir a sus trabajos, y luego vuelven en la tarde por sus carros. Así que el tren va lleno en las horas pico, puro nuestros buses. E igual va la gente de pie, de hecho tienen pocos asientos, así que la mayoría de gente viaja de pie.
A pesar de lo educados que son aquí, pues también son muy ensimismados, así que ni les importa si una persona mayor va de pie, casi nunca ceden sus lugares. Y es muy silencioso, no se oye a la gente hablando mucho, cada uno va en lo suyo. Solo se oye el altavoz... "siguiente parada: X"
Aquí les dejo un corto video de uno de mis viajes, quedó en la parte cuando iba por afuera, pero es prácticamente solo ese pedacito, porque el resto es subterréneo como ya les dije, pero es que aproveché que había poca gente para no pasar el bañazo.

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