lunes, 13 de septiembre de 2010

Galicia (Santiago y Muxía)


La semana pasada aprovechamos un premio que nos habíamos ganado en un concurso, una noche en una casa rural, y nos fuimos a conocer Galicia. Era una de las regiones que me quedaba por conocer del norte, porque del sur aún no conozco nada, y además lo hicimos para escapar un poco del calor de Madrid. Aunque al final por ese cambio de clima me resfrié más bien.


Hicimos el viaje en carro, lo que nos llevó más de siete horas, y estuvimos por allá desde el domingo hasta el martes. Fuimos con los padres de Sanjay, que se apuntaron a la escapada.

El domingo llegamos a un lugar llamado Muxía, en La Coruña, y que era donde estaba la casa rural que escogimos. Es un lugar ideal para perderse del mundo, pero para quienes de gustan de cosas más emocionantes no hay mucho que hacer por ahí. La casa donde estuvimos era muy bonita, perfecta para el descanso, con muy buena atención. Pero el resto del lugar no nos hizo tanta gracia. Fuimos por la tarde a la costa, a un lugar llamado la Costa de la Muerte, seguro porque hay muchas rocas en el mar (al menos eso supusimos). Estaba bien, pero tampoco nada espectacular.


El lunes nos fuimos para Santiago de Compostela, para ver la famosa catedral donde se supone están los restos del Apóstol Santiago. La verdad yo esperaba muchísimo más de este lugar, y aunque la catedral está bonita, no es tan espectacular como otras que ya he visto. Además de que lo de los restos del apóstol tampoco es algo que se pueda asegurar que sea así, es más leyenda que nada. Aunque es un lugar de peregrinaje mundial, y fue interesante estar ahí. Creo que mi amigo Danny habría sido feliz ahí.

Anduvimos un poco más por el casco histórico de Santiago, un lugar bonito pero poco extraordinario. Lo que sí llamó mi atención fue que en general la región de Galicia me recordó mucho a Costa Rica. Las carreteras entre las montañas, los paisajes verdes, el clima, las casas, todo era muy parecido. Era como estar en San José del Bosque, Cartago o Heredia a veces. Hasta ahora es la parte de España que más me ha recordado mi tierra.

El martes temprano regresamos y ya venía yo pésimo. Como cuando nos fuimos todavía hacía bastante calor en Madrid, y luego llegamos ahí con frío y hasta lluvia, creo que el cambio brusco no me hizo nada bien. Del camino de regreso ni me acuerdo, solo sé que sentí que esas siete horas fueron como tres días, porque me dormía y despertaba todo debilucho a cada rato.

Así que en resúmen lo mejor fue ver paisajes parecidos a mi Costa Rica, y haberme quitado la idea de conocer Santiago. Ah, y otra cosa curiosa para mí, que en esta región también tienen su propio idioma, el gallego, una mezcla entre el castellano y el portugués. A veces se sentía como estar en otro país, cuando veía los rótulos, veía tele o escuchaba a la gente hablar.

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